Los corredores estamos muy familiarizados con la sensación tan buena que se te queda después de una buena sesión de carrera a pie: parece como si tu mente estuviera mucho más despejada, y además te encuentras significativamente más optimista. Pero no sólo eso, sino que también muchos amigos me cuentan la misma sensación que yo tengo de que, al correr, “ataco” los problemas del día con una perspectiva mucho más abierta, creativa y positiva. ¿Por qué se produce esto? He encontrado un interesante artículo en “Science of us” (de New York Magazine) de Melissa Dahl que cuenta cosas interesantes, entre ellas:

-¿sabías que NO es verdad que el cuerpo es incapaz de producir neuronas nuevas según maduramos, y que la mejor forma conocida de crearlas es con ejercicio aeróbico vigoroso?

-¿sabías que estas nuevas neuronas se crean en el hipocampo, área asociada con el aprendizaje y la memoria?

-¿Sabías que el ejercicio produce un incremento del flujo sanguíneo en el lóbulo frontal, área en la que se localizan muchas de las características asociadas con la claridad mental?

A continuación os paso el link al mismo y una traducción por si os resulta más cómodo leerlo en castellano: artículo original.

 

Los Neurocientíficos explican por qué el correr aporta claridad a la mente.

Por Melissa Dahl

Si hay un cliché entre los corredores es el de que, siempre que sales a correr, tu mente se despeja. ¿Sufres un bloqueo creativo? Sal a correr. ¿Estás dudando entre dos alternativas que potencialmente pueden cambiar el rumbo de tu vida? Sal a correr. ¿Te encuentras enfadado o depre? Sal a correr, sal a correr.

El autor Joyce Carol Oates escribió en el New York Times que “cuando corres la mente fluye con el cuerpo… en ritmo con nuestros pies y con el balanceo de nuestros brazos”. El Cienasta Casey Neistat decía a Runners World el pasado otoño que correr es lo único que en ocasiones le ayuda a tener claridad de mente. “Todas las decisiones importantes que he adoptado en los últimos 8 años han sido precedidas por una salida a correr”. Pero quizás la manera que prefiero para expresar esto es cómo un corredor llamado Monte Davis lo explicaba en el libro de 1976 “The Joy of Running: “ Es difícil correr y sentir pena por tí mismo a la vez”, decía. “También existen esas horas de claridad mental que siguen a una tirada larga.

Una buena salida a correr te puede hacer sentir como una persona nueva. Y de hecho, esto puede ser en parte cierto. Cerca de tres décadas de investigaciones en el campo de la neurociencia han identificado un vínculo robusto entre el ejercicio aeróbico y la claridad cognoscitiva, y los avances más excitantes se están dando en el campo de la neurogénesis. No hace demasiados años los investigadores más brillantes en el campo de la neurociencia pensaban que nuestras mentes tenían un número dado de neuronas, y según madurábamos, ya no generábamos más neuronas. Pero esto ha resultado no ser cierto. Estudios en modelos animales han demostrado que se pueden generar neuronas a lo largo de toda la vida, y hasta el momento, sólo una actividad está relacionada con el nacimiento de estas nuevas neuronas: ejercicio aeróbico vigoroso, según Karen Postal, presidenta de la Academia Americana de Neuropsicología clínica.

La otra cosa fascinante es dónde aparecen estas células: en el hipocampo, una región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria. Así que esto podría explicar, al menos parcialmente, por qué tantos estudios han identificado una correlación entre el ejercicio aeróbico y mejoras en la memoria. “Si te ejercitas hasta el punto de sudar –sobre 30 ó 40 minutos- se produce el nacimiento de nuevas neuronas”, añadía Postal, que es corredora. “Y esto ocurre en el área de la memoria”.

Otros cambios registrados después de sesiones de running se producen en el lóbulo frontal, observándose un incremento de actividad en esta región en sujetos que adoptan un hábito a largo plazo de actividad física. Ésta zona del cerebro está localizada justo tras la frente. Después de 30 a 40 minutos de ejercicio aeróbico vigoroso los estudios registran un incremento de flujo sanguíneo en esta región, que está asociada con muchos de los atributos que calificamos como de claridad mental: planificación, concentración y enfoque, fijación de objetivos, y manejo del tiempo.

Pero es que además a esta zona se le asocia con la capacidad de regular emociones, que puede explicar los resultados de una reciente tesis doctoral realizada por la doctora de Harvard Emily E. Bernstein. Como Postal, Bernstein es también corredora, y le llamaba la atención un patrón que observaba en ella misma después de correr. “Me doy cuenta que me encuentro mejor cuando estoy físicamente activa”. Empezó a interesarse por la cantidad de estudios que sugerían que si puedes hacer que practiquen deporte las personas con problemas de carácter o ansiedad, les ayudaba a manejar esto mejor. “¿Pero por qué?” se preguntaba. “¿Qué es lo que en realidad produce el ejercicio?”. Para descubrirlo realizó una variante del experimento clásico entre los investigadores que se centran en el campo de las emociones. Ella y Richard J. Mc Nally, un profesor de psicología de Harvard, proyectaron un dramón: el clip del final de la película de 1979 “Campeón”. Si la has visto, sabes que tienes que ser muy duro para no llorar! 😉 Pues bien, antes de ver el clip, parte de los 80 participantes corrieron durante 30 minutos; Otros, simplemente estiraron durante el mismo tiempo. Y después de ver el clip, rellenaron formularios para expresar cómo de “hechos polvo” se habían sentido por la película. Bernstein les mantuvo ocupados 15 minutos más, y les volvió a realizar el cuestionario para ver cómo se sentían. Aquellos que habían hecho la sesión de running se sentían mejor que los que simplemente habían realizado estiramientos, y además el estudio indicaba que la que la gente que se había sentido peor después de ver la escena parecían salir especialmente beneficiados si habían corrido. Bernstein trabaja actualmente en entender por qué esto ocurre así.

Hay además otro gran beneficio derivado de correr, uno que los científicos todavía no han conseguido descrifrar en ningún estudio: la manera maravillosa en que nuestra mente divaga aquí y allí según pasan los kilómetros. El Mindfulness, o “estar presente”, es una cosa maravillosa, y parece haber cada vez más evidencias científicas de os beneficios que puede tarer a nuestras vidas. Y lo contrario, esta especie de ensoñación o perderte en tus pensamientos, es también muy importante. Considera, por ejemplo, este argumento de un artículo de 2013 escrito por 3 psicólogos en la revista “Frontiers in Psychology”:

Divagamos, premeditada o accidentalmente, porque produce una recompensa que reconocemos. El tener que releer una línea de texto 3 veces porque nuestra atención no estaba centrada en esto importa muy poco si esa “distracción” nos estaba llevando a darnos cuenta de algo clave, recordar algo precioso, o darle sentido a algo que nos preocupaba. Detenerse mientras se cuenta una historia para recordar algo no es inconveniente si nos permite acceder a un recuerdo que hace que la historia sea mucho más evocativa y tenga más sentido. Perder un par de minutos porque nos hemos pasado nuestra calle es un pequeño inconveniente si ese lapso de atención nos ha permitido entender por qué el jefe se enfadó por algo que dije en la reunión de la semana pasada.

Simplemente porque los beneficios de divagar no se puedan medir fácilmente no significa que no sean muy valiosos, y realmente no hay muchas formas, o tan buenas para inducir este estado mental como salir a darse una buena carrera. Unos cuantos estudios recientes han intentado responder lo que a cada corredor, ya sea profesional o popular, le han preguntado sin duda sus amigos o familiares: “¿en qué narices piensas cuando estás ahí fuera corriendo durante tantos kilómetros?”. Y esto, como Murakami expresaba en su libro “De qué hablo cuando hablo de correr”, no es lo importante. A veces el piensa mientras corre; otra veces, no. realmente no importa. “Yo simplemente corro. Corro en el vacío”, escribe. “O quizás, debería expresarlo de otra manera: corro para entrar en el vacío”.