Nacho Fernández-Cuenca es un chirunner de Madrid, un chirunner muy molón por varios motivos. El primero, porque es un pedazo de Ironman, habiendo completado dos triatlones en esta distancia bestial (y habernos liado a unos cuantos para animarnos a esta locura); el segundo, porque es miembro fundador del Chirunning Turtle Club y siempre que hay una buena causa para apuntarse a una prueba, allí está Nacho el primero; el tercero, porque es un amigo como hay pocos, y cuarto y muy importante, que le atiza a los maratones y al triatlón que da miedo pese a que tiene diagnosticada desde hace años una artrosis en la cadera derecha que, en principio, le impide hacer deporte. Y esto es muy interesante. ¿Cómo lo hace Nacho?

Cuando nos conocimos, Nacho nadaba un montón y montaba en bici todo lo que su cadera le iba permitiendo gracias a entrenar y a escuchar a su cuerpo a dosis iguales. Pero el correr y el impacto que le implicaba el running era otro tema, y Nacho quería saber si el ChiRunning le podría ayudar a completar su sueño, que era hacer un Ironman pese a su lesión en la cadera. Os recuerdo lo que implica esta prueba: nadar 4 km, hacer en bici 180 km, y después de eso… correr un maratón! (42 km). Casi ná!!!

Pues veréis, la solución a cómo Nacho ha podido pasar a hacer este sueño realidad, y completar dos pruebas de la categoría Ironman (Roth y Vitoria) y un puñado de maratones, quizás esté en sus zapatillas.

Vamos a analizarlas a continuación para que veáis cómo sus zapatillas anteriores a ChiRunning (unas Brooks GTS del 2014, “jubiladas” con 750 kms y hechas polvo) muestran un desgaste muchísimo mayor que sus zapatillas de ChiRunner (unas zapas minimalistas, las Merrell Bare Access, con 756 kms y todavía con vida por delante), lo que nos indica que la técnica de Nacho ha evolucionado para producirle mucho menos impacto y rozamiento. Vamos a meterles la lupa!:

  1. Parte delantera o puntera:
  2. Parte trasera o talón: