No necesitas todas las píldoras que prometen milagros, ni dietas secretas ni tampoco horas de tediosos y dudosos juegos mentales. Sólo necesitas hacer eso que tanto te gusta.

Hay una obsesión muy grande por la edad, o mejor dicho, por evitarla. Entre las cremas antiarrugas, los suplementos rejuvenecedores y demás, el negocio antiedad ha crecido hasta números extraordinarios de 250 mil millones de dólares en Estados Unidos.
Silicon Valley está feliz de liderar el mercado de la prevención de los efectos de la edad, que tratan de ser mitigados e incluso revertidos.
Lo divertido es que ya tenemos algo que puede alejar la enfermedad y prevenir e incluso revertir esos delatores signos de la edad. No hace falta ser un millonario para beber en la fuente de la juventud. Sólo hay que atarse los cordones de las zapatillas y empezar a correr.

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Correr, de acuerdo con numerosos estudios sobre longevidad, es y siempre ha sido uno de los mejores reductores de los efectos de la edad. Todos sabemos que correr es bueno para el control de peso, fortalece corazón y pulmones, ofrece sensación de bienestar…Pero es que además combate las enfermedades y los males relacionados con la edad. Por eso es lo más cercano a un medicamento milagroso. Porque puede añadir años a nuestras vidas y vida a nuestros años. Aumenta la salud, la energía y la calidad de vida, virtudes muy superiores a la de poder llegar a vivir 100 años.

TODOS HEMOS NACIDO PARA CORRER

Mirad a nuestros antepasados y veréis por qué correr es algo natural. Durante 2 millones de años ha sido una actividad habitual para sobrevivir, para alimentarnos. Ellos tenían que hacerlo, estar constantemente en movimiento, y eso hace más grande al corazón y hace crecer a los capilares sanguíneos. David Raichlen, doctor en Antropología, cree que correr ayudó a los humanos a sobrevivir más que otros mamíferos porque les prevenía de desarrollar enfermedades, y eso a pesar de tener genes que aumentaban el riesgo de sufrir Alzheimer y problemas cardiovasculares. Raichlen cree que el riesgo creciente (aumenta de forma exponencial) de padecer enfermedades crónicas tiene relación con la caída en picado del tiempo que pasamos corriendo. No correr va en contra de la historia de nuestra evolución.

EL SECRETO EMPIEZA CON EL CORAZÓN

Cada latido del corazón es el mayor beneficio que nos da la carrera. Los problemas cardíacos son la principal causa de muerte en Estados Unidos, pero que todos los tipos de cáncer juntos. Con los años las arterias se ponen rígidas, no se abren con la misma facilidad para dejar pasar la corriente sanguínea, y esto es más notorio todavía en la aorta, que sale del corazón, y en las carótidas, que van del pecho a la cabeza. Ahora sabemos que el deterioro con la edad es en gran parte fruto del deterioro de la salud y la función arterial. Lo explica Douglas Seals, profesor de Fisiología que añade que ese efecto nos lleva a un mayor riesgo de ser diabéticos y sufrir problemas de riñón.

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TU CUERPO MIENTRAS CORRES

Del corazón a los músculos, el cerebro y el sistema inmune, correr a cualquier edad convierte al cuerpo en una versión más eficiente de sí mismo. Si pudiéramos convertir el hecho de correr en una píldora se formaría una farmacéutica multimillonaria.
Mente: los corredores se concentran mejor, tienen un mayor volumen de materia gris, lo que significa mejor memoria y mayor bienestar mental y efectos positivos a la hora de hacer planes, efectuar multitareas, conocimiento de sí mismo y control motor.

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Corazón: El ejercicio aeróbico da elasticidad a las arterias, que se comportan como si fueran más jóvenes. Se reduce así la posibilidad de problemas de riñón, diabetes, enfermedades neurodegenerativas e inflamación.

Sistema inmunológico: No es una coincidencia que los corredores sufran menos catarros y gripes que sus amigos no corredores. Correr está relacionado con un sistema inmunológico más fuerte y previene los efectos degenerativos relacionados con la edad.

VO2 Máximo: La cantidad máxima de oxígeno que podemos usar durante el ejercicio cae con la edad y esto supone posibles enfermedades crónicas. Para evitarlo es bueno forzar de forma periódica al corazón y los pulmones con intervalos de carrera a pie.

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Bienestar: Correr fortalece las relaciones sociales y evita la soledad, que es un mal endémico de la sociedad actual.

Músculos: Cada paso al correr supone proteger la fuerza de músculos y huesos para mantenernos jóvenes. Correr mantiene la elasticidad de las arterias, da vigor a los vasos sanguíneos. Al correr los músculos demandan más oxígeno, y eso obliga a tomar más aire y al corazón a trabajar más rápido y transportar más sangre oxigenada a través de las arterias a cada fibra muscular. Esto mantiene las arterias fuertes y saludables. El corazón alcanza una versión joven de sí mismo y el sistema cardiovascular está en forma. Por eso Seals da más importancia al ejercicio de correr que a una dieta sana y a reducir el estrés de cara a mantenernos jóvenes.

FORTALECIENDO LA MÁQUINA INTERNA

El VO2 máximo es el último elemento en el que piensas cuando corres, y sin embargo, necesitamos saber que cuanto más fuerte trabajamos (por ejemplo, haciendo intervalos) más sube ese VO2 máximo. Y el profesor de Fisiología Frank W. Booth explica que si lo dejamos caer por debajo de un cierto valor, y no sabemos por qué, las posibilidades de enfermedad crónica se disparan.

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Buenas noticias: Hacer cortos intervalos hasta el 85 ó 90% del máximo esfuerzo, una o dos veces por semana, es suficiente para mantener un buen VO2 máximo. Se trata de uno de los factores más moldeables del envejecimiento y hay que luchar para mantenerlo lo más alto posible si quieres mantener un buen estado de salud.

PULIENDO LA MENTE

Puedes trabajar el corazón y subir el VO2 máximo en la bicicleta, la piscina o paseando al perro. Lo que hace especial a la carrera a pie, según los científicos, está en nuestra cabeza. Los corredores tienen un cerebro más joven. Incluso se ha descubierto que exige al cerebro tanto como otras actividades deportivas que requieren habilidades motoras extraordinarias. Correr requiere una gran demanda cognitiva de la que ni nos damos cuenta, porque debemos estar atentos a todo lo que nos rodea y nos desafía cuando corremos.
Hay una explicación evolutiva, que viene de los cazadores del pasado, que debían recordar dónde iban, utilizar la navegación espacial mental, planear, tomar decisiones…

CORRER FRENTE A CUALQUIER OTRA ACTIVIDAD

El cuerpo no distingue unas actividades aeróbicas de otras, pero hay razones para pensar que correr es el mejor ejercicio para mente y cuerpo. Y están ampliamente ilustradas en un estudio internacional de 2017 con 55.000 hombres y mujeres de 18 a 100 años: independientemente de la edad, el sexo, lo que bebas o el ejercicio previo, si empiezas a correr una o dos horas a la semana, reduces el riesgo de enfermedad cardiovascular hasta un 45-70% y la posibilidad de morir por un cáncer entre un 30 y un 50%. Los investigadores descubrieron que los corredores vivían más tiempo que otras personas que hacían ejercicio de forma regular pero no corrían, por ejemplo, los ciclistas.

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HAY UNA CANTIDAD CORRECTA DE KILÓMETROS?
Esta es la pregunta del millón de dólares. Saber cuál es la dosis mínima de pastilla para disfrutar sus beneficios. Y no hay una respuesta científica exacta. De hecho, no es lo mismo querer mejorar la salud vascular que desear aumentar el VO2 máximo. El doctor Michael Joyner señala que de lo que hay que darse cuenta es de que con una cantidad modesta de kilómetros se obtienen grandes beneficios. Otros especialistas explican que con dos horas y media a la semana de carrera a pie se obtienen todos los beneficios rejuvenecedores y relativos a la lucha contra el enevejecimiento y la edad. De hecho, comparado con no correr, cualquier cantidad de kilómetros que corramos es buena. Y para los que corren más de 3 horas a la semana, aunque no aumenten de forma exponencial esos beneficios, desde luego no le estarían haciendo ningún mal a su salud, como algunos expertos advirtieron en el pasado.

CONSTRUYENDO Y MANTENIENDO LA FUERZA

No hay más que ver a los maratonianos de élite para ver que correr lleva a cuerpos esculpidos. Pero el impacto más significativo de correr no es estético, sino interno, a nivel celular. Igual que con las arterias, correr restaura y rejuvenece las mitocondrias, el motor de cada célula, lo que supone más energía y más eficiente en la contracción de cada músculo.
Esa es la clave, porque con la edad las mitocondrias se vuelven de forma natural menos efectivas para generar energía química. Jesús Ortega, profesor de Kinesiología, señala que correr estimula y repara la mitocondria y le permite generar energía tan eficiente como la de los jóvenes. Ortega documentó en un estudio de 2014 la salud mitocondrial y la eficiencia como corredores de personas mayores que practican la carrera a pie: “Correr permite a los músculos comportarse como si fueran más jóvenes. Es este loco efecto goteo. Si logras mantener saludable la mitocondria gracias a correr, eres más activo en el resto de aspectos de tu vida, y eso te puede ayudar a prevenir todo lo que habatualmente vemos a medida que vamos cumpliendo años, como problemas cardíacos, diabetes, obesidad, pérdidas óseas”.

BUENAS NOTICIAS PARA VIEJOS Y NUEVOS CORREDORES

Los corredores ven beneficios al hecho de correr independientemente de su edad. De hecho, dichos resultados positivos son mayores entre las personas de 45 a 60 años, que es cuando las enfermedades derivadas del estilo de vida actual aparecen y se aceleran.

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Y aquí llega lo mágico. Aunque correr genera cambios inmediatos y duraderos que hacen que el cuerpo sea mas joven, es el efecto ola lo que los investigadores señalan como lo más importante. Tener la fuerza, el vigor y la energía para hacer lo que deseas, eso es lo que da valor al hecho de correr. Estamos desesperados por encontrar el elixir que nos conceda la juventud, y correr ha estado siempre ahí para que lo consigamos. “Correr no está sólo ahí para mejorar la eficiencia muscular o beneficiar huesos y corazón”, dice Ortega, de 45 años, los 25 últimos corriendo: “la increíble recompensa son los beneficios sociales de conocer gente, los beneficios emocionales de hacernos sentir bien, la oportunidad de ver lugares salvajes en todo el país que seguramente de otra manera no habría conocido. No hay píldoras suficientes juntas para hacer que todo esto ocurra”